Toy Story, mucho más que una historia de juguetes.

Lo que sigue va de reflexiones sobre la parte 4

y un poco de las otras también!

En esta última parte me sorprendió gratamente cómo Woody decide trascenderse a sí mismo en tanto juguete, es decir decide dejar de estar al servicio de un/a niñx. Por eso le entrega su estrella de sheriff a Jessy.

Woody acepta iniciar otro camino; recordando Al infinito y más allá, ya lo verás, no terminará, son señales del camino del héroe que encarna Woody a lo largo de esta saga.

Al comienzo fue un personaje que tenía un dueño, un niño, Andy, que ya creció. Luego toda la “pandilla” terminó en manos de Bonnie, una pequeña niña muy buenita a lo Disney, morena, algo tímida y con mucha imaginación.

Nos enteramos en esta peli, la num 4 de la saga, que Woody no era sólo ese personaje al que todo le salía siempre bien. Tenía un “amor”, Betty, la pastora de porcelana con la que no se deja traslucir  realmente algo amoroso (profundo) en otras pelis, más bien se ve un leve romance de cartón  de esas pelis de los 50’s (Creo que Betty hace referencia a la mítica Betty Boop).

Pero no, no era sólo de cartón pintado, resulta que Woody se reencuentra con Betty Bo, 9 años más tarde y es como si otro Woody apareciera, casi humano.

Disney  Pixar hacen de esta experiencia visual un viaje alucinante donde los muñecos lucen más allá de lo humano hiperrrealista, y los humanos son transhumanos.

Disney siempre a la vanguardia del inconsciente colectivo, estoy segura de que operan con tecnología cerebral de otros planos.

Para bien y para mal.

Volvamos!

Betty, por su parte, pasó por una profunda y radical transformación a lo largo de esos años y devino en una suerte de Sarah Connor en Terminator 2, pero con la dulzura Disney y un toque rudo siempre ultra feminizado cosificado  (además es una muñeca) al mejor estilo de un comercial de Coca Cola de los 50’s.

Woody  no se despoja de su sombrero (que le da identidad de vaquero), pero sí de su estrella de sheriff y de su parlante (la cajita que tiene adentro que le hace decir frases) también le otorgan identidad en tanto Woody. Este sacrificio de la cajita sonora es muy simbólico ya que lo dona para que otra vieja muñeca cumpla el sueño de ser amada por una niña.

Así, Woody se entrega a “vivir otra vida”, al lado de su viejo amor, la Betty.

Película a película vamos descubriendo a este personaje donde en esta última parte, la 4, parece haberse encontrado, ¿con quién? al fin de cuentas ¿Quién es Woody?

Creo que el personaje de Woody es un verdadero soldado de los valores del servicio.

Su amor al servicio más allá del reconocimiento, parece estar impulsado por la fuerza existencial de ser el héroe, que le da sentido a todo su obrar,

es un comportamiento digno de un Cristo moderno.

Este personaje no pretende nada a cambio, sólo necesita fervientemente “hacer el bien”, ayudar, hacer proezas, que implican mucho coraje, y al mismo tiempo, nada tiene que perder, dado que hasta ahora siempre existió para otro, el o la niña, el o la dueñx.

Así y todo Woody confía en sí mismo aunque sienta miedo, y en esta película deja claro que escucha la voz de su consciencia, dado que tiene una, y lo sabe. En la peli 1 incluso tiene pesadillas. ¡O sea que también tiene inconsciente!

Es el único personaje incluyendo a los humanos de todas las pelis, que posee estas cualidades.

Creo que por eso es capaz de tomar consciencia de que su tiempo como juguete con dueñx ha terminado.

La “pandilla” que tantos años le dio identidad, terminó. Pasa a ser más individuo, donde no lo identifica la estrella de sheriff ni su disco parlante. Él es algo más.

Betty (en esta peli es siempre Bo, como un sobrenombre cariñoso o un nombre de pila de guerrilla), por su parte, una muñeca de porcelana devenida en guerrera casi post apocalíptica, también ha dejado de ser juguete y sólo juguete. Elije cuándo estar cerca de niñxs para que jueguen con ella, pero lo que realmente quiere es conocer el mundo.

Es por eso que creo que en este camino de individuación de Woody, (de eso se trata todo el viaje), se encuentra con su ánima, su parte femenina, Betty, la necesita para integrar su masculino femenino, ella es ruda y dulce, sensual y sencilla, muy “bella” y es la figura sexualizada de la pareja.

Y Woody es el reprimido romántico, muy valiente y visiblemente poco rudo o “malevo”. Es un héroe con un costado femenino y sensible muy marcado.

De hecho mencionaba lo de los 50’s porque hay algo entre los dos personajes que no llega a ser manifestado, una tensión necesaria donde justamente el amor es algo serio. No es el caso del Sr y Sra papa. Ellos son marido y mujer, el estereotipo de una pareja vieja y costumbrista, desapasionada.

El caso de Woody y Betty es jugarse entero por algo, el gran salto.

En todas las Toy Storys hay grandes saltos, en esta también, pero creo que el más importante es el simbólico.

En esta vertiginosa transformación hiperrealista que empapa las retinas,

múltiples escenas de risas y llanto, comedia, tragedia e incertidumbre

se suceden e hipnotizan, para dejarnos al filo de la transmutación abismal del último tramo de la peli,

(después como siempre Disney nos rescata de ese estado y nos aterriza en bloopers finales).

Pero la película, el relato, la historia, termina antes. Cuando Woody se va con Betty y todos los demás personajes se van para otro lado, y no es el fin del mundo, y no es el fin de la saga.

En esto del tiempo que pasa y la consciencia del cambio permanente inevitable de dueñx se me ocurre que es comparable a tener un jefe o trabajar por cuenta propia, hacer lo que hacen todos o cortarse solx, aventurarse a lo desconocido como modo de vida o quedarse en lo seguro monocorde.

Buscar auto superarse o no, etc.

Ser dueñx del propio desino o no.

Es magnífica en esta parte de la saga cómo se mezclan estéticas, visuales, modernas, antiguas…los diferentes tipos de personajes y entramados son laberínticos.

Hay un personaje particularmente novedoso que está hecho a mano, o sea creado, por la niña de Woody, Bonnie.

Forky o tenedorcito cobra vida al ser intervenido como juguete por Bonnie.

La idea del juguete suicida que se sabe hecho de basura, tiene consciencia de ser un objeto descartable y por ello la basura es para él un lugar cálido y acogedor.

Nos habla creo, del viaje inverso, alguien que viene de la muerte, la basura, ese lugar tan temido por todos los juguetes, y que es para Forky el mejor lugar donde estar. Woody le enseña a “vivir” y Forky a “morir”.

 

Dentro del Woody Cristo moderno convive su costado obse racionalizante a lo Woody Allen, donde a Buzz le repetía “sos un juguete” en la peli 1.

En esta intenta el mismo argumento para Forky, pero no lo convence tan fácilmente.

Entre ser y no ser,

ser juguete pero estar inmerso en la Matrix del relato en el cual se fue creado (como le pasaba a Buzz al comienzo)

o el saberse juguete conociendo la historia en la que y por la cual se fue fabricado como juguete, o sea tener consciencia de ser juguete,

y por último, no tener historia ninguna por la cual se fue fabricado, como Forky, y aceptar ser juguete en vez de basura,

es el vaivén de consciencias de la saga Toy Story.

Analogías entre no saber que es un juego, saber que es un juego ( y jugar) y por último trascender el juego.

Capas de realidad de la Matrix.

Las matrixes.

Es destacable que la mayoría de la peli transcurre en un parque de diversiones que linda con una tienda de antiguedades.

El tiempo, los juegos, el silencio, el ruido, los colores, las luces, la penumbra, lo insondable, el olvido, la nostalgia, el pasado y el futuro.

Y atravesándolo todo, los niñxs.

La Saga Toy Story vira en esta última entrega, hacia la puerta de salida.

Keanu Reeves protagonizó Matrix, en esta hace la voz de Duke Caboom, el personaje que salta en su moto y sabe estrellarse, traspasando aros de fuego.

Así como Hollywood y Disney nos ponen las cosas más ocultas a la vista de todos, en esta parecen querer invitar a otra realidad posible, ignota, arriesgada, pero real. Igual que en las Matrix, pero para niñxs.

Woody sería aquí una suerte de maestro ascendido, un héroe sin nación ni bandera, aunque sabemos que el vaquero y la pastora con los valores y estéticas que tienen, no son de estos pagos argentos.

La cosa es que ya no necesitan del amor de ningún niñx para que sus aventuras tengan sentido, dado que ellxs mismxs pasan a ser objeto de ese amor. Y más allá de cómo siga este argumento en la parte 5, quiero destacar que ese salto al vacío es para mí el final perfecto.

Creo que en Toy Story 10 sería posible que los juguetes se hayan convertido en las feroces compuradoras de Matrix, y hayan creado el mundo tal cual lo conocemos.

Los monstruos más horribles tienen pasados inocentes.

 

Ameba Podcast 01! Transmitiendo en vivo desde la Nave Amebaglam

Buenas buenas!

Arrancamos nuestros nuevos podcast en la nave nodriza AmebaGlam!

Desde esta semana, estaremos ocasionalmente charlando sobre temas de interés profundo para nosotros.

Intencionamos nuevos espacios para compartir experiencias e información, e iremos poco a poco invitando nuevos agentes a participar de nuestras charlas.

En esta ocasión, charlamos sobre Wilhelm Reich, la energía orgonica, distintos tipos de dispositivos de orgonite y algunas de las nuevas invenciones de nuestros laboratorios.

Acompañado por Marina y Alejandro, directo desde Ameba a todas las pineales posibles. Nos abraza con sus exploraciones sonoras: Marti

Te esperamos este viernes en nuestra Charla Orgonica de la semana!

 

Charla Orgonica: ¿Que es la energía orgón? :: Viernes 7 de Septiembre 18.30-20hs – AmebaGlam, San Nicolas, CABA

Charla Orgonica: ¿Que es la energía orgón? :: Viernes 7 de Septiembre 18.30-20hs – AmebaGlam, San Nicolas, CABA

Este próximo viernes 7 de Septiembre abrimos una vez más las puertas de nuestro showroom en San Nicolas para brindar nuestra charla orgonica!

¿Que es y como funciona la energía orgón? ¿Quien es Wilhelm Reich? ¿Como funciona? ¿Como movilizo mi energía creativa y vital con estos dispositivos?

En el transcurso de los talleres de fabricación de orgonitas que fuimos brindando los años pasados, siempre nos quedo pendiente la posibilidad de explayarnos y explorar más aun la historia de como este tipo de energía llego a la luz, quien le puso nombre y que relación tiene con todo lo que esta vivo.

En esta ocasión vamos a ahondar más en la historia de Wilhelm Reich, su trabajo con la vegetoterapia y los puntapies iniciales de bioenergética, el desplazamiento del orgón en el cuerpo y los primeros acumuladores de orgón. También haremos un pasaje por quienes difundieron la práctica y fabricación de estos dispositivos, los distintos tipos de usos de esta herramienta, y también la posibilidad de aplicar la propia energía vital/creativa en el trabajo con las orgonitas.

Como mencionamos varias veces y cada día vamos descubriendo más y más, nuestra intención es abrir un espacio donde podamos contar nuestra experiencia con este trabajo, y que también sea un punto de encuentro de seres vivos interesados en distintas maneras de sentir, estar, palpar y construir la realidad que nos acompaña día a día.

Para finalizar este encuentro estaremos brindando una experiencia vivencial-sensorial de armonización sonora con el uso de orgones, en la búsqueda de escuchar, sentir y encontrar nuestro propio pulso vital, nuestra propia presencia y conectar fuerte con ella.

El valor de la actividad es de $100, y comenzamos el viernes 7 a las 18.30hs en nuestro showroom de San Nicolas (Bartolome Mitre 1225 2do cuerpo, piso 9, Oficina 908)

¡Te esperamos!!

Podes anotarte escribiéndonos por las siguientes vias de contacto:

E-mail: amebaglam@gmail.com
Tel: 1564861848 / 1550981130

O por acá:

el orgonoscopio

La titilación en el cielo objetivada (el orgonoscopio)

En primer lugar tratemos de establecer si percibimos fenómenos semejantes con los ojos abiertos y a plena luz del día. Si nos tomamos suficiente tiempo y observamos con atención, comprobaremos que esas sensaciones visuales también se producen de día y con los ojos abiertos. Miremos fijamente una pared, una pantalla o una puerta blanca. Observaremos una titilación. Es como si sobre la superficie blanca se deslizaran sombras o vapores, con mayor o menor rapidez y ritmo. En lugar de descartar esta observación so pretexto de que se trata de una “impresión visual subjetiva”, resolvemos establecer objetivamente si tal titilación debe atribuirse a nuestros ojos o se produce fuera de nuestro organismo.
Al comienzo no es fácil idear un método que nos permita establecer la distinción. Cerramos los ojos, la titilación desaparece, pero deja lugar a un movimiento de pequeños puntos, formas y colores. Abrimos y cerramos los ojos hasta convencernos de que los fenómenos percibidos con los ojos cerrados son diferentes de los que observamos al mirar con fijeza la pared que está ante nosotros.
Miramos al cielo con “la mirada perdida en el infinito”. Al comienzo no vemos nada. Pero si seguimos observando descubriremos, con sorpresa, una titilación rítmica y ondulante en el cielo azul. Se la percibe con toda claridad.
¿Está esa titilación solamente en nuestros ojos o en el cielo? Continuamos observando el fenómeno durante varios días con diferentes condiciones meteorológicas y a distintas horas. Descubrimos que el tipo y la intensidad de la titilación observada en el cielo varían mucho. Lo que más nos molesta es la luz difusa que llega a nuestros ojos desde todos los ángulos. Por eso intentamos practicar nuestras observaciones por la noche. Y comprobamos que por la noche se percibe la titilación con más nitidez. Es como si el cielo fuera atravesado por corrientes ondulatorias. A veces creemos sorprender aquí y allá un relámpago en forma de rayas o puntos. Distinguimos el titilar de puntos y los finísimos rayos también en las nubes oscuras, en donde se hace más intenso. Si observamos el cielo durante semanas advertimos que la titilación de las estrellas puede tener diferente intensidad. Algunas veces, las estrellas parecen muy luminosas y serenas, otras veces su titilación es débil y otras, intensísima. Los astrónomos atribuyen la titilación de las estrellas a la “luz difusa”. Alguna vez aceptamos esta explicación sin pensar, como en tantos casos; pero ahora que la existencia o no existencia de una titilación en el cielo se ha convertido en una preocupación para nosotros, nos preguntamos si la titilación de las estrellas tendrá algo que ver con la que hemos observado entre las estrellas. Si fuera así habríamos dado el primer paso en la demostración de la existencia objetiva del movimiento de un algo desconocido en la atmósfera. Nadie puede afirmar que la titilación de las estrellas es un fenómeno visual subjetivo. Los astrónomos acostumbran instalar sus observatorios en la alta montaña para eliminarla. Por lo tanto, el algo desconocido que hace titilar las estrellas debe estar próximo a la superficie terrestre. Si la responsable del fenómeno fuese la “luz difusa”, la titilación estelar debería ser siempre igual. Las variaciones en la intensidad de esa titilación no pueden explicarse como un resultado de la “luz difusa”. Estas explicaciones sólo contribuyen a ocultar los hechos. Demoremos un poco la respuesta.
Cuanto más discernible se va haciendo la titilación en el cielo y en los objetos y cuanto más tiempo dedicamos a la observación del fenómeno, tanto más imperativa se hace la delimitación de un campo visual reducido. Construimos un tubo de metal de 2 a 3 pies de largo y 1 pulgada de diámetro, con paredes interiores negro mate. A través de ese tubo observamos las paredes de día y el cielo de noche. El tubo aísla un círculo que aparece más claro que el contorno. Si mantenemos ambos ojos abiertos y miramos por el tubo con uno, vemos un oscuro cielo nocturno en el cual aparece un círculo más claro. Dentro de ese círculo vemos primero un movimiento de titilación y luego aparecen los inconfundibles puntitos y rayitas de luz que se mueven en todas las direcciones, que aparecen y desaparecen constantemente.
El fenómeno pierde nitidez en las proximidades de la luna y esa nitidez va en aumento a medida que el fondo atmosférico se oscurece.
¿Seremos víctimas de una ilusión una vez más? Para cerciorarnos insertamos un ocular plano-convexo con un aumento de unas cinco veces y miramos a través de él.
El campo circular más claro se ha ampliado; los puntos y rayas de luz han aumentado de tamaño y se distinguen con más claridad. Puesto que es imposible magnificar las impresiones luminosas subjetivas, el fenómeno tiene que ser objetivo. Hemos apartado un sector bien delimitado y podemos observar el fenómeno con claridad (sin el inconveniente de la luz difusa). Por añadidura, el círculo claro aparece dentro de un campo negro constituido por las paredes interiores de nuestro tubo. En dichas paredes no se observa titilación; esta se limita estrictamente al círculo luminoso, por lo tanto no es una sensación “subjetiva”. Sin pretenderlo, hemos construido un primitivo “orgonoscopio”. Podemos perfeccionarlo de la siguiente manera:

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Apuntarnos con el tubo hacia el oscuro cielo nocturno, frente al espejo de un buen microscopio, equipado con lentes apocromáticas. Utilizamos un objetivo de 10x y un ocular de 5x. Para habituarse a la oscuridad nuestros ojos necesitan media hora más o menos. El microscopio muestra el fenómeno luminoso del cielo con toda claridad. Se percibe con nitidez rayo por rayo. Quitemos ahora el ocular del tubo. Ahora veremos la titilación en una escala menor, pero más intensa; ya no se distinguen los rayos individuales.
¿Pueden atribuirse estos fenómenos a la bruma atmosférica, por ejemplo? Procuremos observar los fenómenos en noches de niebla o bruma. No tardaremos en convencernos de que los fenómenos son muy débiles o han desaparecido por completo. Ni la niebla ni la bruma producen titilación en el campo circular. El movimiento de las partículas luminosas en el campo del microscopio nada tiene que ver con el movimiento de la niebla.
Por medio de una cuidadosa observación podemos establecer que los fenómenos de luz y ondas se extienden sobre la totalidad del cielo y sólo se debilitan en las proximidades de las estrellas o de la luna a causa de la luz. Alcanzan su máxima intensidad en las noches claras, con poca humedad relativa ambiente. Cuando la humedad relativa ambiente supera el 50%, los fenómenos de radiación disminuyen. La humedad absorbe la radiación de la atmósfera, tal cual ocurre con la radiación SAPA.
Dirigimos el tubo a diversos lugares de la superficie; observamos el suelo de las calles, la tierra removida, una superficie de césped, paredes, etc. Vemos el mismo movimiento de partículas luminosas. Es más marcado en la tierra que en el asfalto. Dirigimos el tubo a un arbusto muy frondoso y lo acercamos a unos 10 cm. Luego lo apartamos para enfocar otra cosa y volvemos lentamente a la fronda. Repetimos la operación. No cabe duda de que los fenómenos son mucho más intensos en el arbusto que en sus alrededores. Parecen partir de las propias hojas. Observamos diversas flores. Los fenómenos de radiación son más intensos en la flor que en el tallo.
La tierra, las paredes, los arbustos, la hierba, los animales, la atmósfera, etc., muestran los mismos fenómenos, sólo que con diferente grado de claridad y de densidad. Esto nos obliga a sacar la siguiente conclusión: Los fenómenos de radiación existen en todas partes. Hay diversos grados de densidad e intensidad de energía. Quizás nos hubiera gustado encontrarla en determinados lugares y en otros no. En ese caso, el descubrimiento no habría sido tan abrumador. Pero debemos atenernos a los hechos, por desconcertantes que nos parezcan.

 

http://artursala.wordpress.com/2013/08/19/wilhelm-reich-y-el-descubrimiento-del-orgon-quinta-parte-orgonoscopio-resumen-y-formas-de-medir-el-campo-orgonico/#more-1608

 

Creer en la propia percepción, ver orgon

 

Creer en la propia percepción, ver orgon

 

¿No es posible que a través de nuestras sensaciones oculares “subjetivas” percibamos la energía biológica de nuestro propio organismo? La idea parece extraña, audaz. Pero veamos.

No podemos descartar las impresiones luminosas a ojos cerrados y tildarlas lisa y llanamente de “fantasías”. Esas “fantasías” se cumplen en un organismo gobernado por determinadas leyes naturales y, por lo tanto, tienen que ser reales. No hace mucho, la medicina rechazaba por irreales y fantasiosos todos los trastornos funcionales y nerviosos que no entendía. Pero un dolor de cabeza es un dolor de cabeza y una impresión luminosa es una impresión luminosa, los entendamos o no.
Haremos bien en rechazar las afirmaciones místicas en una errónea interpretación de las sensaciones orgánicas, pero esa no es razón para negar la existencia de sensaciones orgánicas. También debemos rechazar las ciencias naturales fragmentadas con un criterio mecanicista, porque separan las sensaciones orgánicas de los procesos orgánicos reales. La autopercepción es una parte esencial del proceso de la vida. No podemos considerar por separado los nervios, los músculos y las sensaciones orgánicas; las acciones de los tejidos constituyen una unidad funcional inseparable de las sensaciones de las mismas. Esta habría de ser una de las fundamentales normas teóricas con basamento experimental en nuestra labor terapéutica. La alegría y el miedo expresan un determinado estado funcional de todo el organismo. Por eso debemos establecer una clara distinción entre el pensamiento funcional y el mecanicista y fragmentante, que jamás podrá penetrar en lo esencial del proceso de la vida. Veamos cuatro importantes principios del enfoque funcional de la Naturaleza:

1. Todo organismo viviente constituye una unidad funcional cerrada y no una simple suma mecánica de órganos. La función biológica básica controla cada órgano y el organismo en su totalidad y gobierna a cada uno de sus órganos.
2. Todo organismo viviente es parte de la Naturaleza circundante y es idéntico a ésta desde el punto de vista funcional.
3. Toda percepción se basa en la correspondencia entre una función dentro del organismo y una función del medio externo, es decir, en una armonía orgonótica.
4. Toda autopercepción es expresión inmediata de procesos objetivos en el organismo (identidad psicofísica).
De las especulaciones filosóficas acerca de la realidad de nuestras sensaciones es poco lo que puede esperarse, en tanto no se imponga el principio de que el yo que observa y percibe (sujeto) y el objeto observado y percibido constituyen una unidad funcional. La investigación mecanicista divide esta unidad en una dualidad. El empirismo mecanicista contemporáneo no tiene salida, pues descarta por completo la sensación. Todo descubrimiento importante comienza con la sensación subjetiva o vivencia de un hecho objetivo, es decir, con un estado de armonía orgonótica. Sólo es preciso objetivar la sensación subjetiva, separarla del estímulo y descubrir la fuente del mismo. Como orgonterapeutas hacemos eso muchas veces por día o por hora en nuestro trabajo con los pacientes, al entender la expresión corporal de éstos. En el proceso de intelección nos identificamos con el enfermo y sus funciones. Una vez que hemos comprendido emocionalmente, hacemos trabajar nuestro intelecto y objetivamos el fenómeno.

Volvamos ahora -ya con una idea clara de lo que es la armonía orgonótica- a las fantasías e impresiones luminosas de nuestra infancia. ¿Cómo podemos hacer para decidir en forma objetiva si las impresiones luminosas que recibimos con los ojos cerrados corresponden a procesos reales?

Próximamente::: orgonoscopio.

http://www.youtube.com/watch?v=SG_PmY2foto

 

 

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