
Hasta el Nivel 2 trabajamos la materia, la forma y el color de nuestras orgonitas. En este nivel la pieza empieza a hablar un idioma más antiguo: el de los símbolos. Acá la pregunta cambia de «cómo se ve» a «qué dice».
Vamos a distinguir dos cosas que solemos confundir: el símbolo, que porta una carga cultural e histórica —como el vegvisir, el ojo de Horus, sello de Salomón, símbolos como la cruz cristiana/ imágenes de santos de todas las religiones— y la geometría sagrada, ese entramado de proporciones que aparece en la naturaleza misma, sin necesitar ninguna tradición que la sostenga: la espiral de una caracola, los pétalos de una flor, el copo de nieve.
También vamos a meternos con una pata de la magia: cómo un símbolo, en tradiciones que van desde la magia ceremonial hasta el vudú, no es un adorno sino una herramienta operativa que concentra y dirige una intención. Ahí es donde una orgonita deja de ser solo un objeto energético y se convierte en talismán.
La propuesta del encuentro (4 horas):
- Recorrido visual y conceptual por los símbolos y geometrías más conocidos.
- Un ejercicio de apropiación: en vez de partir del símbolo, partimos de una intención propia y buscamos qué símbolo/s la representa mejor.
- Incorporación del símbolo a la pieza, con atención a su ubicación —arriba, expuesto y proyectando hacia afuera, o abajo, oculto y sosteniendo en silencio.
En este taller cada participante realiza su propio disco de orgonita de 10 cm de diámetro, incorporando uno o más símbolos y geometría sagrada a gusto, según qué deseen intencionar o potenciar y qué matiz vibracional quieran darle a la pieza. También podrán jugar con el color. Se van con su disco listo para pulir y darle los toques finales en casa.
Salimos del encuentro sabiendo leer una orgonita ajena —reconociendo qué comunica— y sabiendo construir la propia con un mensaje deliberado.

