Maternidad Salvaje

Por Catalina Sun-Ra.

En la era de Urano Cristo tan incipiente, resulta un acto de arrojo de alto voltaje la experiencia de tener un hij@.
Además de los placeres de volver a ser niña es inevitable ser más adulta, volver a recorrer cada paso desde que la razón me acompaña y este mother xerebral graba.
Así, resulta desde hace meses perturbadora la experiencia abismante de “el mundo teen”, donde las cámaras de los celulares parecen operar como espías que los mismos adolescentes esgrimen unos contra otros mientras carecen ( y carecemos o sospechamos) de cualquier noción acerca de cómo cada huella q dejan en la virtualidad impacta de lleno sus cuerpos de carne y huesos sacudidos por las hormonas en ebullición. Este tema dispara múltiples vías de interés.
Una de ellas es cómo sería una educación que incluya tanto información acerca de sexualidad como de autoconocimiento en esta materia, que abarca la auto observación de emociones, sentimientos, qué son, cómo nos atraviesan cómo comunicarlos, qué hacemos con ellos, cómo nos vinculamos.
No desde la careta, sino desde la más inocente honestidad posible.
El meollo de estas peroratas es entre otras cosas el bull-in adolescente, el suicidio, la desconexión con el propio cuerpo, el vacío de sentido, la desilusión.
¿Sabe el puer de 10 años de edad que pronto ocurrirá la más espectacular revolución hormonal de su vida? Que la realidad tal y como la conocía está próxima a desaparecer? Próxima a transformarse y llenarse de nuevas dimensiones? Cómo se prepara a un@ niñ@ para el comienzo del gran viaje?
En lo personal mi adolescencia comenzó con muerte de abuela en vivo, fue abrupto y trágico. Así continuó hasta los 20 y pico. Uranizada. Todo de repente inesperado. No había posibilidad de programar, armar, detener nada. Todo seguía sucediendo dentro y fuera de mi alcance. Sensación de autonomía cero.
Nadie pudo o supo acudir a mí para ayudar (como yo necesitaba) pero tampoco había compañeros de escuela hostigándome. Un halo de “sapo de otro pozo” siempre jugó a mi favor. Era rara inaccesible o poco interesante. Realmente yo no encajaba en ningun lugar. Eso trajo largas horas de pena. Se iba abriendo la crisálida y esta mariposa intuía que carecía de alas. Claro que no fue así y creo q nunca es así. La era adolescente me dejó (a la distancia) la más dulce y concreta noción de que todo lo importante en la vida sucede mientras un@ se cree perdid@. Es justo ahí cuando te encontrás de frente y ni te reconocés. Pero sos vos. Y creo q esa sensación de ser un@ es la perla que todo ser humano necesita en esta obligadamente tormentosa etapa.
Ahora bien, qué pasa cuando desde antes de poder caminar los niñ@s son bombardead@s con cámaras? Cuando se l@s expone sin permiso en las vidrieras de las redes sociales? Crecen rodead@s de pantallas y no existe ese momento previo en donde lo q es no está tamizado por ninguna virtualidad wifizada ni satelital.
La entrada en el brillor de los monitores es conjunta a la salida del útero.
Creo que hay mucho de cierto en esta creencia de gentes primitivas que huían ante el daguerrotipo. Eso del robo del alma. Cuando un rostro (un cuerpo) se expone demasiado pierde algo de su configuración humana. Pasa a ser de todos, de la base de datos del facebook o similar. Todo está uploadeado subido. Ahí arriba.
Imagino, como platonizado. Vuelto al mundo de las ideas en estado de perfección.
El problema es que culturalmente está establecido q lo subido es idéntico a lo bajado. Cuando todo lo q hay en tanto imagen en internet es ficción. Las historias de facebook intentan crear un mito, una narrativa de nosotros mismos. Poder ser quienes querramos, pero ahí arriba.
Mientras tanto,
Acá abajo,
qué pasa?

Ahora saltemos en el tiempo hasta la edad de la verdad que es la adolescencia, donde lo aparente, lo físico, cobra especial relevancia, y la mayoría llega ahí acostumbrad@ a posar desde muy pequeñ@. No hay defensas previas, nadie enseña esto, que la virtualidad como red social es un campo de batalla, y más que “compartir” la mayoría de la gente se esmera por aparentar algo que no es y que cree ser mediante el soporte mutuo del reflejo social virtual. Aprobación de anónimos o “amigos”.
Tal vez suene a vieja cachavacha pero me resulta de una atrocidad sin igual y sin embargo añeja, esto de no saber que estamos jugando en un teatro. Lo que ocurre es q mediante el uso de cámaras de video-foto de celulares quedan expuestos mediante redes sociales grandes actos de la privacidad que liquidan en muchos casos la incipiente identidad de much@s adolescentes. Ell@s creen que son es@s: l@s virtuales, l@s expuest@s, en bolas, cagados, en pedo, teniendo sexo o siendo violados. La humillación expuesta o inocentes fotos expuestas y manipuladas por comentarios de amigos, de compañeros, de enemigos y de curiosos, lleva a destruir vidas y en el mejor de los casos a que crean que sin virtualidad no hay nada, ya que el nuevo Cristo es Urano y se presenta en forma digital. Urano es la torre en el tarot. Cristo también es el diablo, su hermano no querido, la sombra, es su otra mitad. Por lo tanto en todo lo numinoso hay sombra, negar este detalle es pretender q solo exista el día.

Desde mi punto de vista esta estructura de apariencia de cartón donde no hay mucho más a qué aspirar es como cerrar infinitas puertas. La virtualidad es fantástica cuando se utiliza para navegar/se.
Si solo es para reflejar lo q la industria pretende que reflejemos estamos re fritos. Nos reducimos a un engranaje sometido creyéndonos lo más.

Y sospecho que este boom de tecnología usada para pelotudeces está directamente conectada a una falta de satisfacción previa.
Sino qué importancia podrían tener el someter a otro el humillar a otro, si l@s que hacen el daño tienen vidas plenas y felices.
Gran bola de mierda rodando montaña abajo señoras y señores.
Vieja bola que viene rodando desde hace no menos de cien años.
Me atrevo a re afirmar: no menos de 2017 años.
Tal vez más.
No estoy culpando al Cristo.
Sino a todo el devenir de la malsanía sexual, la represión de la energía sexual al servicio de otra cosa más importante. La familia triangular; donde uno manda y todos obedecen, donde los hombres no lloran y las mujeres lavan cocinan blá. Donde las mujeres van a la peluquería y charlan de otras damas y se comparan. Los hombres sometidos por el estado por sus jefes y las mujeres sometidas por sus maridos y los niños sometidos por padre madre maestros abuelos tíos vecinos… Donde los viejos son malolientes y tontos, y los niños borregos que hay que educar, reírse cuando lloran, y donde lo único que escucha la manada es el mujido de moda. Es decir lo que se parece a otra cosa que gente de verdad importante dice que es importante.
Así va pasando que poco nos importa lo que nos pasa y nada podemos compartir cara a cara con alguien si no está mediado por una puta foto de mierda.
Nada vale ya la vida en comunidad sin un ser digital que “comparta” y comente su identidad paralela en algún lugar de la web.
Asqueroso e indignante. Pero tranquilos que esto recién empieza, la era de Acuario digo. Aún no nos dimos cuenta de las verdaderas potencialidades de la telepatía neuro digital.
En el medio, a las madres nos toca ponernos media pila y aflojar con el celular, mirar a nuestros hijos a los ojos, jugar con ellos, pasear con ellos y hacer un esfuerzo por dejar de sacarles fotos todo el tiempo. Ellos ya saben que es al pedo, que si algo nos importa de verdad no nos vamos a olvidar de lo hermosos que eran de chicos. Y una foto no va a hacer mejor ese recuerdo. Somos nosotros y ellos. El futuro. Ayudemos dando el ejemplo y enseñémosles lo que nadie nos enseñó jamás. La vida pasa adentro. No afuera. Desde adentro percibimos afuera. Afuera hay cultura y ya nos explicó Terence (Mckenna) que la cultura no es amiga. Ojo crítico, no podemos tragar Mcdonalds como si fuera leche de la teta de mamá. Es mierda y lo sabemos. Lo mismo con la intertet lo mismo con cualquier cosa masiva. Alerta que es cultura. Peligro. Mirar con ojo crítico. Simplemente. No confiar a ciegas solo porq lo hacen “todos”. Es justamente al reves. Desconfiar. Cuestionar. Por qué lo hacen todos? No se ven felices… hay algo raro. Si los viste felices en internet ya sabés que es mentira.
La comunicación directa de las emociones y los sentimientos, percibirlos, contactarlos, es lo único creo que puede ayudar luego a navegar la intensidad, la sexualidad. Que las niñas de hoy no sean las teens de los 2030 que sigan creyendo que ser vistas por los hombres u otros pibes es realmente importante. Ser vista por ‘ese’ pibe puede ser realmente importante. Pero por todos es altamente riesgoso. Deben aprender el arte de camuflarse y no de exponerse. Es sumamente peligroso como ya queda demostrado diariamente. Pedófilos y gentes por doquier al acecho. Es tan fácil mentir en la web. Arma de doble filo. Es fácil mentir que sos linda y es fácil para un desquiciado mentir que te quiere.
Las adolescentes llegan sedientas de amor y de aprobación de sus cuerpos nuevos y está lleno de lobos hambrientos.
¿Cómo es q llegan tan despojadas y dispuestas a todo en la adolescencia. Con tanta inseguridad de lo que hasta ayer era tan sólido. Qué mágica epoca. Hay tantos peligros como oportunidades. Cuánta violencia en esa apertura de la vida.
Ocurre que junto con estos teens que se juntarían felices a coger en una plaza (pero está prohibido),están los otros con más miedo (a su propia sexualidad) que otra cosa y más odio también ya q siempre hay tantas potencialidades como seres muy maltratados desde la infancia. Esos a lo q humillan en sus propias casas desde bebés llegan a esta edad con poco que perder. Algunos lograrán dar vuelta la torta y otros se dedicarán a joderle la vida a los demás y listo.
Yin yang.
Ahora, qué hacemos en 2017 para q nuestr@s hij@s aún niñ@s aprendan a ser ninjas digitales. Todos deberían saber hackear por ejemplo. Deberían aprender a romper los sistemas. Porque el sistema es teatro. Están usando internet como si fuera un teatro del olimpo lleno de deidades intocables cuando son empresas que los manipulan y venden hamburguesas.
La adolescencia es la gran edad del por qué con retruque fundamentado. Genial. Entonces todos deberían aprender a cuestionar la realidad, a filosofar. Más que someterse a lo impuesto y jugar las reglas pre establecidas y ser sólo usuarios.
Todos deberían aprender a ser libres, los riesgos de esos grandes poderes. Todos deberían aprender a no temer su propia energía sexual, a no avergonzarse, a elegir cómo y con quién o quiénes quieren estar, cómo imaginan y sueñan sus vidas de adultos. Satisfacer saludablemente los impulsos sexuales, elegir métodos anticonceptivos, saber sobre enfermedades y peligros pero también sobre cómo afecta e influye enormemente al alma la conexión carnal con otra persona. Está lleno de culos y tetas en la calle y gente que se dice cosas todo el día y noche pero la verdadera comunicación ocurre muy a cuentagotas de vez en cuando. Los tabúes siguen allí. Y aunque cueste creerlo siguen siendo en torno al sexo. Al placer, que es gratis, más que gratis un derecho y un deber para el cuerpo, como el resto de la nececidades biológicas. Que esto no se enseñe en las escuelas es cortar y separar mente y corazón, intelecto e impulso, ciencia y religión. Esto es adormecer la capacidad innata de hacer magia. Observable en cualquier niño q juega libremente; ve cosas q los adultos no vemos y es capaz de tramar un mundo paralelo y fantástico frente a nosotros ( y nunca se pregunta cómo funciona, por eso funciona) y abrirnos la puerta para jugar también. Si nos entregamos al juego al q fuimos invitados nos encontraremos navegando de repente en un mundo intermedio. Su mundo mágico, por un momento también el nuestro.

Por último creo que los padres adultos deberíamos enseñar a nuestr@s hij@s a ser independientes, a gestar su propia forma de vida. En vez de esperar que sigan copiando.
No hay nada que copiar.
Hay mucho por crear, mucha basura que deshechar, mucho que escuchar y sentir adentro de cada uno de nosotros, en lo más hondo y verdadero posible. Hay muchísimo por aprender.
Es pernicioso no escuchar y no ver, en los albores del derrumbe total. Tal vez la humanidad toda esté ingresando en su pubertad.
Si todos llevamos un niño adentro, también un teen.
Abramos bien grandes ojos y poros, porque todo está sucediendo en este preciso momento.

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